mar 12a. Ordinario año Par (Id=430)

Antífona de Entrada

Piedad de mí, Señor, que a ti te estoy llamando todo el día, porque tú, Señor, eres bueno y clemente, rico en misericordia con los que te invocan.

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Dios todopoderoso, de quien procede todo bien, siembra en nuestros corazones el amor de tu nombre, para que, haciendo más religiosa nuestra vida, aumentes el bien en nosotros y con solicitud amorosa lo conserves.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

Protegeré esta ciudad y la salvaré, por ser yo quien soy y por David mi siervo

Lectura del segundo libro de los Reyes
19, 9b-11.14-21.31-35a.36

En aquellos días, Senaquerib, rey de Asiria, envió mensajeros a Ezequías para decirle:
"Así dirán a Ezequías, rey de Judá: Que tu Dios, en quien confías, no te engañe diciéndote: "Jerusalén no caerá en manos del rey de Asiria". Sabes bien que los reyes de Asiria han exterminado a todos los países, y ¿vas a librarte tú?"
Ezequías tomó la carta que traían los mensajeros y la leyó; después subió al templo, la desenrrolló ante el Señor y oró así:
"Señor, Dios de Israel, que te sientas sobre los querubines, tú eres el Dios de todos los reinos de la tierra, tú has hecho el cielo y la tierra. Inclina, Señor, tu oído y escucha; abre, Señor, tus ojos y mira. Escucha las palabras con que Senaquerib ha insultado al Dios vivo. Es verdad, Señor, que los reyes de Asiria han asolado otros pueblos y otras tierras, y han quemado a sus dioses, porque no eran dioses, sino madera o piedra modeladas por el hombre; por eso los han destruido. Te suplico Señor, Dios nuestro, que nos libres de su poder, para que todos los reinos de la tierra conozcan que tú, Señor, eres el único Dios".
Entonces Isaías, hijo de Amós, mandó a decir a Ezequías:
"Así dice el Señor, Dios de Israel: He escuchado tu plegaria ante la amenaza de Senaquerib, rey de Asiria. Esta es la palabra que el Señor pronuncia contra él: Te desprecia y se burla de ti, la virgen de Sión; Jerusalén a tus espaldas menea la cabeza; porque quedará un resto en Jerusalén y sobrevivientes en el monte Sión. Así lo realizará el Señor. Por eso, así dice el Señor acerca del rey de Asiria:
No entrará en esta ciudad ni la alcanzará con sus flechas, ni la cercará con sus escudos ni levantará terraplenes contra ella. Regresará por donde vino y no entrará en esta ciudad. Palabra del Señor. Yo la protegeré y la salvaré, en atención a mí mismo y a mi siervo David".
Aquella misma noche, el ángel del Señor vino al campamento asirio e hirió a ciento ochenta y cinco mil hombres. Senaquerib, rey de Asiria, levantó el campamento, se fue a Nínive y se quedó allí.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 47, 2-3a,3b-4.10-11

Grande es el Señor.

Grande es el Señor y digno de toda alabanza, en la ciudad de nuestro Dios, en su santo monte, altura hermosa, alegría de toda la tierra.
Grande es el Señor.

El monte Sión, la morada de Dios, la capital del gran rey. Entre sus palacios, Dios se manifiesta como segura defensa.
Grande es el Señor.

Recordamos tu amor, oh Dios, en medio de tu templo; como tu fama, así, oh Dios, tu alabanza llega hasta los extremos de la tierra. Tus acciones muestran tu fidelidad.
Grande es el Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, Aleluya.
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue tendrá la luz de la vida.
Aleluya.

Evangelio

Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo
7, 6.12-14

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
"No den lo santo a los perros ni echen sus perlas a los cerdos; no sea que las pisoteen, se enfrenten a ustedes y los destrocen.
Así pues, traten a los demás como ustedes quieren que ellos los traten, porque en esto consisten la ley y los profetas.
Entren por la puerta estrecha, porque es ancha la puerta y amplio el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por él. En cambio es estrecha la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y son pocos los que lo encuentran".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Esta ofrenda, Señor, nos atraiga siempre tu bendición salvadora, para que se cumpla por tu poder lo que celebramos en estos misterios.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

La salvación por Cristo

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Que por amor creaste al hombre, y, aunque condenado justamente, lo redimiste por tu misericordia, por Cristo, Señor nuestro.
Por él,
los ángeles y los arcángeles y todos los coros celestiales celebran tu gloria, unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza:
[Misa]

Antífona de la Comunión

¡Qué bondad tan grande, Señor, reservas para tus fieles!

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Saciados con el pan del cielo, te pedimos, Señor, que el amor con que nos alimentas fortalezca nuestros corazones y nos mueva a servirte en nuestros hermanos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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